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Mi experiencia Huatulco parte 2. - Yeya Diaz An Anternative View

Mi experiencia Huatulco parte 2.

¿Cómo están? Aquí les tengo la segunda parte de mi viaje a Huatulco con Hoteles Boutique de México y la revista Mujer In Time. Espero que la disfruten.

Es el tercer día y nuevamente suena el despertador a las 7 a. m. ¡Cómo he madrugado en estos días!, pero es necesario para aprovechar nuestro tiempo en Huatulco. Teníamos programado un paseo en yate privado a las bahías de Huatulco, cual Kardashians, pero el mal clima no lo hizo posible, el mar estaba realmente peligroso y cerraron el puerto de Huatulco, sí, muy tristes nos quedamos, hubiera sido perfecto, pero tenemos pretexto para regresar, ya que dicen que no puedes perderte ese paseo. La tristeza no nos duró mucho tiempo, cuando nos dijeron que teníamos programada una cena en Zipolite a todos nos volvió la sonrisa en la boca y nos emocionamos mucho porque no teníamos planeado conocer ese lugar de Oaxaca. Decidimos irnos rápido a desayunar y volvimos al hotel para hacer algunas fotos y tomas del vídeo que pronto podrán ver. A eso de las 2 de la tarde nos fuimos a Mazunte, para más tarde llegar a Zipolite y disfrutar de nuestra cena.

La carretera es una cosa impresionante, está padrísima, un paisaje hermoso combinado con unas curvas que casi hacen que se me salga el corazón, muy emocionante.

Y sí que se me salió el corazón cuando llegamos a Mazunte, no saben lo hermoso que está, es un minipueblito ya catalogado mágico, que su primer característica es la tranquilidad. ¡La playa, oh la playa! Es verdaderamente impactante, de las más lindas que he visto y créanme que he visto cosas maravillosas, es una playa virgen sin hoteles grandes, alguna que otra cabaña por ahí pero nada nada de construcciones grandes, completamente rústico. El mar qué cosa, estaba súper bravo con sus enormes olas que aunque caían con mucha fuerza solo hacían que sintiera más calma y felicidad, de verdad tienen que ir, yo me quedé con muchas ganas de volver. Pasamos ahí parte de la tarde, de nuevo hicimos algunas fotos y video, con ganas de quedarnos ahí pero el hambre atacó de nuevo y tuvimos que dejar la hermosa playa. Nos adentramos al pueblito y enseguida encontramos un local con unas señoras que preparaban tlayudas, dobladas (quesadillas), etc., y decidimos parar ahí antes de ir a Zipolite. Ese tipo de lugares tan locales y rústicos es donde a veces comes más rico y mucho más auténtico, donde verdaderamente el sabor y la tradición están plasmados, y pues sí, todo estaba delicioso, mucho más acompañado por una cerveza súper fría par atarantar un poco el tremendo calor que hacía. Ya comidos y más felices agarramos camino a Zipolite, pero no sin antes hacer una parada a una de las tiendas de bikinis que me encontré por ahí, por supuesto que no podía irme sin alguna compra, encontré una blusa tejida a mano por mujeres del lugar que esta bellísima, ya luego se las muestro.

En Zipolite llegamos directamente al restaurante, pues ya era tarde y teníamos que cambiarnos para estar presentables.

¡Oh sorpresa! El lugar es tremendamente bello, La Providencia se llama y es un restaurante que ni en sus sueños lo verían, en medio de la naturaleza de Zipolite se encuentra esta hermosura que en cuanto entras te atrapa y no quieres que te suelte. Nos recibió Javier el dueño que hizo que nos sintiéramos aún más como en casa con tantas atenciones lindas. Nuevamente hicimos fotos hasta que nos relajamos con unos drinks súper frescos, yo no me cansaba de admirar cada rincón del lugar, no sé cómo explicarles pero es una mezcla de arte contemporáneo con lo clásico mexicano que lo hace verdaderamente único, tiene detalles que realmente importan y que le dan el toque perfecto para lograr ser un espacio muy original y exquisitamente mágico.

Por fin llegó la hora de cenar, en pocas palabras superó mis expectativas, todo lo que comimos es comida mexicana de autor, créanme, sus recetas son tan auténticas como el lugar. Yo comí chile relleno con salsa de frijol que saltaba de lo deli y un mousse de mango que solo de recordarlo se me hace agua la boca. Y por supuesto, para la digestión un mezcal, todo todo estuvo perfecto, la música tenía el coro de las ranas que cantan y cantan sin parar, quedé pasmada, nunca había escuchado tantas ranas cantando, pero eso le da un toque bastante peculiar y además te ayudan a relajarte aún más, no hay manera de que no sientas que literal estas cenando gourmet en la selva. Definitivamente una experiencia que hay que repetir. Les recomiendo ampliamente el lugar, están obligados a conocerlo. Muy satisfechos y muy cansados regresamos a Huatulco porque nos esperaba el hotel y nuestra deliciosa cama.

Al otro día, nuevamente sonó el despertador, pero esta vez un poco más tarde, 8 a. m., y yo ya estaba lista para disfrutar el hotel las pocas horas que nos quedaban. Sí, ya el último día y había que dejarlo a la 1 p. m. para ir al aeropuerto. Aprovechamos y fuimos a conocer la playa privada del hotel, es toda una travesía llegar ahí, hay que cruzar la selva literal y no hay un camino en forma, porque es parque nacional y tiene prohibido construir algo, entonces ya se imaginarán, Danya y yo en chanclas intentando llegar al mar, valió la pena cada susto y resbalón porque está precioso, no bajamos completamente pues el mar llegaba hasta las rocas y era un poco peligroso. Pero aprovechamos y de nuevo tomamos fotos y agradecimos a la naturaleza por tanta belleza.

Regresamos cansadas por la subida de la playa, aunque no lo suficiente como para no darnos un chapuzón en la alberca con la perfecta vista al paraíso.

Para cerrar con broche de oro no podía faltar un masaje, Las Palmas te ofrece este servicio con el fin de que tu estadía sea perfecta, el masaje fue al aire libre en una de las albercas con la vista natural y el sonido del mar, ¿existe algo mejor? Yo creo que lo hacen a propósito para que no te vayas, porque definitivamente yo quería quedarme a vivir ahí para siempre.

Si quieres de verdad un viaje en donde te desconectes completamente de todo, olvides trabajo, problemas y estés en medio de la naturaleza, tienes que quedarte en este hotel, es perfecto para eso. Se los recomiendo mucho. Yo logré relajarme tanto que se me olvidaba a ratos todo.

Esta es mi experiencia en Huatulco, espero les haya gustado pero sobre todo les haya creado mil ganas de viajar para allá y hospedarse en este paradisiaco hotel. Les dejo aquí abajo los links de todos estos lugares para que echen ojo y les den más ganas de visitarlos.

Antes de despedirme quiero hacer unos agradecimientos especiales.

Gracias a los concierges de Las palmas, Daniel y Talina, por sus atenciones y su servicio tan acogedor, de verdad que desde que llegamos nos sentimos muy a gusto. 

Gracias por supuesto a Hoteles Boutique de México por hacer esto posible y por elegir un lugar tan hermoso para nosotros. 

Por último, pero no menos importante, muchas gracias a la revista Mujer in Time por invitarme a vivir esta experiencia tan maravillosa y por confiar en mi trabajo. Mil gracias a Danya por todo, por sacarme mil fotos y por ser mi fiel acompañante. 

Y claro, gracias a todos ustedes por leerme, nos vemos pronto y porfis no olviden sus comentarios.

¡Looobbbiiiuuu!

Foto: Danya Flores

Las Palmas Villas & Casitas

Hoteles Boutique de México

Revista Mujer in Time

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